Reflexión Político-Social, Septiembre 2019: I Parte.

01.10.2019 16:24

Reflexión Político-Social, Septiembre 2019: I Parte.

Luis Ignacio Hernández Iriberri

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                                 Los datos que hacen la reflexión político-social de septiembre de 2019, nos muestra un panorama de cuatro revoluciones que están ocurriendo simultáneamente ahora mismo; tres muy evidentes con repercusiones económico-sociales, y otra, difícil de reconocer y entender, con repercusiones ideológicas y políticas inconmensurables: 1) una revolución científico-técnica; 2) una revolución social mundial con el derrumbe del modo de producción capitalista; 3) una revolución social nacional en una lucha por una democracia liberal representativa en manos de una burguesía democrática, pero que se necesita como una democracia popular en manos del proletariado; y, 4) la otra revolución, una revolución total de pensamiento que tiene que ver con el profundo problema no sólo ya de una conciencia en sí del ser humano; que se ganó durante los últimos cinco siglos, pero que se perdió en  los últimos treinta años; sino más aún, obligándose como una conciencia para sí, sin que de ninguna de las dos haya ya atisbo alguno.

 

                                 La revolución científico-técnica se ha referido también como la “Cuarta Revolución Industrial”, que, como las tres anteriores, está obligando a profundos cambios económico-sociales.  Es una revolución cibernética que involucra una lucha política entre las empresas Huawei y su “5G”, y Google y su “supremacía cuántica”, a lo que se suman los desarrollos de la “Inteligencia Artificial”, todo lo cual no se contrapone entre sí, sino se complementa, y de ahí lo extraño de ese conflicto.  Está determinando una revolución social mundial, un cambio de las estructuras económicas y políticas, en donde el principal problema que se está generando con la automatización, es el reemplazo  de la fuerza de trabajo humana, que a la vista de los grupos de poder del capital, se les presenta como “excedente de población” (como maquinaria de producción ya obsoleta y sobrante, con el problema de su desecho), pero no más que un  proletariado despojado hasta de lo último que le quedaba: su fuerza de trabajo, y que necesariamente reclama de un lugar en este mundo, de una sociedad distinta en la que no opere la lógica del capital, sino el sentido humanista, y ello no se le va a dar sino luchando, y ante ello, los grupos de poder se preparan para someter a un férreo control de vigilancia y de acotadas “libertades” de palabra y de acción (para ello es “Google Earth en tiempo real”, la “Inteligencia Artificial”, la 5G, y la cibernética cuántica).

 

                                 En cada lugar del mundo está teniendo sus efectos con procesos distintos, y en México en particular, se enmarca en la llamada “4t” (con todo el menosprecio y la ridiculización que le imprime la reacción conservadora que llamándola así la despoja de todo su contenido, con el significado de “lo que eso sea”, dado ese contenido a su vez, indefinido, ambiguo e incluso hasta de “contrarreforma” clericalista, envuelta en un paradójico y desconcertante “Viva la Fraternidad Universal”, enredo propio de una facción burguesa de derecha, con posiciones democráticas y populares; que de una esperada revolución democrática popular en sus manos, la reduce a una reforma democrática burguesa liberal representativa, que no satisface ni al voraz capital, ni a los anhelos de las masas, que pronto la realidad les hará conciencia de ello.

 

                                 Desde abril de este año comenzó el control de la red con la operación de algoritmos que “desmonetarizan” los videos de Youtube y “etiquetan” los sitios de la Web, incluso de blogs gratuitos, a los que se les ha impuesto mayores limitaciones.  Todo esto, dado en el supuesto de una posible guerra internacional que viene operando como espanto para la restricción de libertades, particularmente en América Latina, dados los movimientos populistas, y ante el hecho evidente de que el capital alcanzó el límite de producción y consumo, cuyo efecto necesario es la recesión mundial.

 

                                 Se han iniciado las quiebras en diversas facetas del sistema: en el derrumbe económico, las quiebras de la empresa turística “Thomas Cook”, como de “Forever 21”, de la Banca tradicional con el comercio de transacciones monetarias físicas, suplido por transacciones cibernéticas como el sistema “CoDi” recientemente aprobado y ya operando en México, además del sistema de las criptomonedas.  Pero también ha dado inicia la quiebra política del sistema capitalista internacional con el forzamiento de EU de querer controlar la ONU en su actitud imperialista, y la declaración de obsolescencia de tal organización por Rusia y otros países, dispuestos a emprender una nueva iniciativa cambiando la sede a Rusia.

 

                                 Pronto la “4t” se dejó ver en su esencia: un Estado de clericatura, en donde lo último ha sido Beatriz Gutierrez Müller, convocando en una “llamado al la Paz”, al clero católico, inquieto ante las preferencias a las iglesias evangélicas, cantando con ellos salmos y alabanzas, en donde el Estado laico se fue al diablo.  En el conflicto que se viene en todas sus formas de crisis, esta “4t”, en una contradicción muy compleja, resulta moral e ideológicamente indefendible, aun cuando política y obligadamente a hacerlo en la lucha por una democracia popular, por más que el movimiento de masas, y ya no se diga su organización, está omitido.  Muy lejos de aquella posición del cardenismo de los años treinta en que éste se valió no sólo del movimiento de masas, sino incluso del movimiento comunista; hoy, en la “4t”, no sólo el movimiento comunista, sino el simple movimiento proletario, sindical, están dados por “no-existentes”; y ello explica por qué crecen las desavenencias y choques entre la Autodefensas y Guardias Comunitarias, con la Guardia Nacional.

 

                                 La facción burguesa proimperialista conservadora, por su parte, no está solo a la expectativa, ve ya las debilidades (más grandes de lo que se pudo haber imaginado), y han comenzado a actuar decididamente en una contraofensiva que va de su reorganización en “Futuro 21”, sus ridículas marchas de protesta como las del 1° de septiembre; pero llevando las cosas hasta la más grave y seria situación de su pronunciamiento, iniciado por  Gabriel Quadri de la Torre en “Futuro 21”, y seguido por unos seis gobernadores, “descoordinarse” de la federación en sus manejos fiscales, evidente primer paso de un movimiento separatista de la Federación de los Estados Unidos Mexicanos; “misteriosamente” ello, al llamado de un candidato a gobernador por Arizona, de, a su vez, sumarse a la Federación de los Estados Unidos de América.

 

                                 Apenas hace dos meses ya expresábamos claramente el riesgo de la guerra civil dadas esas debilidades de la “4t”, pero que visualizábamos hasta tres o cuatro años en el futuro.  No hubo que esperar tanto para que esas condiciones quedaran dadas.  La respuesta del Estado ha sido la amenaza de la “desaparición de poderes” en esos gobiernos separatistas; y ahora ha quedado en ellos el siguiente movimiento.

 

                                 Finalmente, justo en el último día del mes, el despedido investigador del CONACYT Antonio Lazcano, hace declaraciones en las que revela la política científico-educativa del nuevo régimen, de crítica a la “ciencia de la modernidad”, a la “ciencia occidental”, promoviendo “los saberes” de la “posmodernidad”, de la “etnociencia” y sus fundamentos filosóficos tanto en la “filosofía de la liberación”, como de los llamados “pensamiento crítico” y “pensamiento complejo”, todo lo cual que no es sino dualismo pleno, y con ello, la franca vuelta al oscurantismo (en sincronía con la clericatura).  La fatal contradicción está en que, cómo defender lo moralmente indefendible: esa ciencia, cofradía de investigadores y profesores universitarios simuladores por años, de los institutos de investigación y del CONACYT, y que sin embargo hay que hacerlo, porque lo que lo está sustituyendo, está peor.