Reflexión Político-Social, Octubre 2019. II Parte.

05.11.2019 14:04

Reflexión Político-Social, Octubre 2019.  II Parte.

Luis Ignacio Hernández Iriberri

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                                 Si a diez meses de gobierno la reacción conservadora ha llegado ya a este punto, se hace difícil pensar en un México en paz para los próximos cinco años; ese conservadurismo ya dio muestras de estar dispuesto a todo crimen con tal de derrocar a AMLO y volver al poder, por lo que el pueblo de México debe estar alerta a las acciones de socavamiento y sabotaje.

 

                                 A lo largo del año se ven tres etapas en que se va de un menor a un mayor  agravamiento social: 1) de enero a marzo, en que se desata el macartismo; 2) de abril a junio, en que se realiza el control de Internet y las redes sociales, que ya para este mes de octubre, obliga a los youtubers a la autocensura, en un ambiente de descomposición social generalizada; y, 3) de julio a la fecha, en que se agudiza el control de las redes, el centro del conflicto mundial se traslada de Venezuela al Kurdistán (o, en todo caso, se duplica allí); y en México se agudizan las provocaciones de desestabilización política, donde se acusa a Loret de Mola de agente de la CIA y de correr rumores golpistas y el exsubsecretario de la Secretaría de a Defensa Nacional en el gobierno de Calderón, Carlos Gaytán, hace declaraciones contra el gobierno, por demás golpistas, que le son por entero aplicables a él y el gobierno al que sirvió.  Si ello se extrapola a los próximos meses, cabría pensar ya en provocaciones de carácter ya directamente golpistas.

 

                                 En ese sentido, lo que ocurre en México comienza ya a acompasarse con lo que ocurre en el mundo y en toda América Latina, en donde incluso México comienza a tomar el liderazgo luego del rechazo de la visita del presidente Piñera de Chile, y defender la soberanía nacional ante los EU.  Y esa sincronización de cosas no apunta ya sino a la necesidad ineludible del establecimiento de un nuevo orden económico-social mundial que ya se reconoce ampliamente, el que, por las necesidades sociales, rebasa toda limitada expectativa política de la facción de derecha burguesa más democrática y “progresista” como la actualmente de AMLO en el poder.

 

                                 Una muestra es suficiente.  Si entendiendo bien el último dato aportado en octubre: el aumento anual del impuesto al ahorro (SIC, que alcanza ya casi el 1.5%), resulta que una medida neoliberal más pura no podría superarlo.  Si entendemos algo de esto (que de esto no entendemos nada), resultaría que un trabajador que se retira y obtiene de Fondo para el Retiro (AFORE), supongamos para facilitar las cosas, $100,000, y los deposita en una cuenta de inversión con un 7% de interés a tres meses, obtendrá una ganancia de casi $500 mensuales; es decir, $1,500 al vencimiento del plazo; y he aquí que, deducido el pago del anual impuesto al ahorro, simplemente la ganancia de un trimestre la perdería por completo.  Ello va siendo exactamente equivalente a mejor tener el dinero disponible “bajo el colchón”; y, en el mejor de los casos, invertirlo en un negocio, lo cual es precisamente la idea de ese impuesto (en la idea de lo que significa la baja a las tasas de interés); pero donde, a su vez, ello equivale a pedirle al trabajador ya retirado, que siga trabajando por obligación.  Lo que hubiéramos esperado, es exactamente lo contrario: la anulación del impuesto al ahorro, por lo menos para el pequeño ahorrador, que lo hace por necesidad de sobrevivencia.

 

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                                 Si estoy interpretando bien y si yo estuviese en ese caso, ¿vería alguna diferencia entre el neoliberalismo del PRI-PAN, con la política económica del actual gobierno de AMLO?...  Sí, desde luego, la diferencia estaría en que la política económica del actual gobierno de AMLO en este punto, el “impuesto al ahorro” que perjudica al pequeño ahorrador, es aún más rapaz en una leonina política usurera, ya no de la Banca, sino del Estado, “benefactor del pueblo” (esperamos que esto se corrija).  Estamos a favor del régimen actual, en el supuesto de ser el “menos malo”; no estamos en contra del actual régimen, y en la crítica de lo indebido no le vamos a hacer el juego a la reacción conservadora; sino que es el actual régimen el que, con el impuesto al ahorro, está en contra de la clase trabajadora pequeña ahorradora, haciéndole el juego a la oligarquía neoliberal.

 

                                 De manera complementaria, la Pensión Universal, equivalente a unos $1,200 mensuales, está pensada para dos cosas: 1) salvar la responsabilidad del Estado para con la sociedad, pero, al mismo tiempo, obligar al retirado a seguir trabajando para ser explotado hasta la última gota de sangre; y, 2) otorgada aún al que por ahora ya recibe una pensión de la empresa en que laboraba (cuando es un dinero que podría ahorrarse el Estado), es porque, en un momento dado, a no mucho, esas antiguas pensiones de empresas en particular serán anuladas y suplidas por entero por la Pensión Universal única.  Eso es el capitalismo, a secas, por más que se nos envuelva en el celofán con moños de un “capitalismo bueno”.  El pueblo, las masas, la sociedad (como yo), no entiende de estas minucias, simplemente las siente; y eso explica la lenta y paulatina insurrección de los pueblos que, a no mucho, rebasará, necesariamente, las limitadas expectativas de la misma facción derecha burguesa más democrática y “progresista”.