Investigando a los Investigadores. El Despliegue de la Dialéctica Materialista en su Aplicación en los Métodos de sistematización del Conocimiento Científico. El planteamiento del problema.

12.11.2019 12:48

Investigando a los Investigadores.

El Despliegue de la Dialéctica Materialista 

en su Aplicación en los Métodos de sistematización 

del Conocimiento Científico.

El planteamiento del problema.

Luis Ignacio Hernández Iriberri.

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El planteamiento del problema.

 

                                 De todo ello resulta ya evidente la posibilidad de plantear un problema necesario a resolver: en lo más general y esencial, lo determinante de todo el conjunto de esas características que describen al docente normalista y explican su situación profesional, es la necesidad, ahora, de su formación en la ciencia; esto es, no sólo de un aprendizaje y enseñanza o didáctica de la ciencias, ni de que su formación como normalistas esté fundamentada en la dialéctica materialista y la metodología de la ciencia, sino de que su formación y actividad profesional se despliegue con la aplicación de la dialéctica materialista en los procedimientos de la sistematización del conocimiento científico en el proceso educativo, tanto de aprendizaje propio, como de enseñanza.

 

                                 Toda investigación va dirigida a resolver un problema, pero plantear cuál es exactamente ese problema a resolver, no es algo que se de ni directa ni sencillamente.  El problema a resolver deviene del más fiel reflejo objetivo de la realidad objetiva; es decir, del más fiel pensamiento acerca de la esencia de la realidad.  Y el problema está ahí, en la posibilidad del inmediato reflejo de la esencia del fenómeno u objeto de estudio.  Esto es prácticamente imposible de que se logre a la primera, por lo que -y aquí coinciden todos los investigadores-, plantear el problema real, constituye el cincuenta por ciento de la investigación.

 

                                 La más de las veces, en el error más común, es que se plantea como problema a resolver, lo que apenas es condición para esclarecer el problema; esto es, confundir el objetivo, con el problema a resolver para lograr ese objetivo; por ejemplo, cuando por problema nos planteamos el “que se obtenga el conocimiento”; si bien se ve, ese sería un objetivo a alcanzar, y el problema consistiría en cómo lograrlo, en qué hacer para que se obtenga el conocimiento.  Y encontrar el cómo o el qué hacer, implica una investigación preliminar sobre la base de una hipótesis preliminar denominada como “versión hipotética”, a manera de un primer intento de aproximación; de manera que el planteamiento del problema y la hipótesis de su solución no es asunto de “brillantes ideas”, o de un “subjetivismo genial” ni nada azaroso, sino simplemente resultado de la práctica y una elaboración teórica sobre ella.  Es la práctica la que va indicando el camino correcto.

 

                                 Aquí, “investigando a los investigadores”, lo que hemos hecho, ha sido estar estudiando qué hacer con la superación docente en educación básica que los propios docentes se han propuesto, de modo que, profesionalizándose, escale de un docente técnico-didacta y exclusivamente reproductor de una normatividad, a un docente teórico-pedagógico y productor consciente en la solución de las necesidades educativas.

 

                                 Tuvimos un lapso de simplemente observar durante tres años (2012-2015), en que, finalmente, comenzamos a proponer, de manera muy subjetivista, la necesidad de crear una especie de “Instituto Sociopedagógico para la Educación Popular”, como instancia que formara en el docente un conocedor del materialismo dialéctico y del método de la ciencia, y organizara cursos de capacitación y actualización docente.

 

                                 Esa es, sin duda, una necesidad, pero, por lo menos no aún la vía para resolver la profesionalización docente conforme las condiciones reales dadas en la práctica.  Y así se fueron otros tres años (2016-2018), entre no-encontrar la solución del problema porque, para empezar, el problema no estaba formalmente planteado; es decir, hasta ahí era resultado de propuestas subjetivistas y no resultado de una investigación formal, y en la realidad práctica de una situación política y sindical nacional.

 

                                 La necesidad, el objetivo a lograr, estaba claro: la profesionalización docente dada en su formación como investigador educativo, y como tal, con el dominio del método de investigación científica con fundamentos en el materialismo dialéctico.  Lo que no se acertaba a encontrar, era el “qué hacer” para conseguirlo; porque el problema real no sólo estaba en lo mal planteado de su subjetivismo, sino, peor aún, ni siquiera estaba formalizado y objetivamente planteado.  Más aún, a nuestra vista, empírica y subjetivamente, no había antecedentes, práctica y experiencia, en ese propósito, por lo que, a su demanda a fines de 2018, hicimos una nueva propuesta, por demás, igualmente subjetivista dado que nosotros no estábamos directamente comprometidos en ello, de organizar un “Diplomado” (o, en su caso, incluso una Maestría), sin entender de nuestra parte lo que había venido siendo una práctica concreta de tiempo atrás para lograrlo; porque en parte lo desconocíamos en la función de los “Colectivos Pedagógicos”, y sobre todo en el desconocimiento de la aplicación de la “IAPP”.

 

                                 Esta vez, esa hipótesis preliminar de que un Diplomado sería la vía de la solución, se llevó a cabo, y previo al “XVI Curso-Taller Nacional del Educador Popular”, se realizó tal reunión de Diplomado; y el desentrañamiento del verdadero planteamiento del problema se comenzó a dar cuando  vimos que “todo era igual”; que el Diplomado tenía la misma mecánica que los talleres y los colectivos pedagógicos, de modo que no se había marcado diferencia alguna entre una “vieja práctica de trabajo”, y “mi particular y subjetivista idea del Diplomado”.  Y la conciencia plena del problema se comenzó ya a estructurar cuando entendimos que esa “vieja práctica de trabajo” con la que se había venido intentando, sin éxito, ese escalamiento en la formación docente, estaba en una práctica de 25 años en la aplicación de la “IAPP” (como una poderosa influencia de la ideología de la “posmodernidad”), y que, por lo tanto, cuando “todo era igual”, se pretendía resolver el Diplomado con la misma práctica investigativa de la “IAPP”; y la contradicción esencial quedó a la vista.  Y fue hasta ese momento que nos comprometimos a formalizar un trabajo de investigación con la formalización misma del planteamiento del problema y su posible hipótesis real de solución, ya objetivamente planteada.

 

                                 De pronto, la reflexión de que se iba a luchar contra 25 años de una práctica de trabajo, que si bien no les había permitido escalar en la formación docente (e incluso en el verdadero conocimiento del materialismo dialéctico), sí les había resultado enormemente exitoso en la organización política; y se hizo evidente la necesidad de que, con la suficiencia de los elementos de la dialéctica materialista adquiridos, en una primera alternativa, sometiesen por su parte a severa y amplia crítica los fundamentos teóricos de su propia práctica, dada la observación de que ella estaba en entera contradicción con los fundamentos del marxismo que se pretendían, no por una crítica nuestra, sino por la definición que se dan a sí mismos tanto los teóricos de la “IAP”, como en los fundamentos de la “filosofía de la liberación”; o, en una segunda alternativa, absolutamente válida, se desecharan los fundamentos del marxismo conservando la metodología de la “IAPP” y sus propios fundamentos; y, en una tercera alternativa, pero que ya resultaba inaceptable (tanto para los partidarios de Fals-Borda y la “IAPP” que pretenden partir de un “marxismo ya superado”, como para los partidarios del marxismo y el método de la ciencia), en que se pretenda seguir igual.

 

                                 La drástica contradicción planteó la ineludible necesidad de un giro por completo, ya en una dirección u otra, pero donde las cosas ya no podrían seguir igual, sino a consecuencia de su contradicción y falseamiento teórico marxista, con un evidente deterioro.

 

                                 Y para terminar con esta narrativa acerca del planteamiento del problema antes de pasar a la etapa del análisis (empírico, racional, cualitativo, cuantitativo; a los métodos de relación causal, a la lógica y la hipótesis, a los métodos estocásticos, etc), nuestra conclusión como resultado de la práctica y experiencia en el Taller de Axochiapan, fue que el Diplomado no era del todo necesario (y menos en esa mecánica igual), sino que había que valerse de las estructuras dadas; utilizar los Colectivos Pedagógicos con otra metodología de trabajo en el concepto de investigación (el método de la ciencia con la aplicación del materialismo dialéctico, en lugar del empirismo pragmático de la “IAPP”).  Y hasta este punto quedó todo.  Quedamos en “hacer algo”, que por mi parte era preparar estos apuntes para el nuevo trabajo en los Colectivos Pedagógicos, y por su parte, observada la contradicción, someter a crítica los fundamentos idealistas de la “IAPP” y la “filosofía de la liberación”, dados en una mezcla de versiones “neomarxistas” e influencias tanto del “pensamiento crítico” como del “pensamiento complejo”, a fin de hacer un trabajo consecuente entre la declaración de tomar posición teórico-ideológica por el marxismo, por el materialismo dialéctico, y la práctica con el método de la ciencia, ahora en su parte de los métodos de investigación en la sistematización del conocimiento cietífico.