Geografía: sus Fundamentos Teóricos en la Filosofía Materialista Dialéctica. 6 Análisis histórico concreto de la contradicción principal de la geografía. d) Los antecedentes contemporáneos de la contradicción..

25.03.2017 17:28

Geografía: sus Fundamentos Teóricos

en la Filosofía Materialista Dialéctica.

6 Análisis histórico concreto

de la contradicción principal de la geografía.

d) Los anetcedentes contmporáneos de la contradicción.

Luis Ignacio Hernández Iriberri.

https://dimensionalidad.webnode.mx/.

15    feb 17.

 

6   Análisis histórico concreto

de la contradicción principal de la geografía.

 

d) Los antecedentes contemporáneos de la contradicción.

 

                                           Luego de aquel destello, pronto olvidado en México, que fue la contribución teórica de Miguel E. Schulz, en el tránsito de los siglos XIX al XX, y de las limitaciones geomorfologistas en que desembocó esa misma contribución en el caso de William M. Davis; el polo dominante de la contradicción, que lo había sido por todo el siglo XIX particularmente en Europa, “los fenómenos”, comenzó a ceder en una nueva oscilación al polo opuesto, “el espacio”.

 

                                           Hasta entonces, una debilidad en los fundamentos del opuesto dado en el espacio, era el enunciado mismo de éste como tal, como el objeto de estudio.  Ello era suplido o trasladado en diversos conceptos metafóricos: “superficie terrestre”, “región”, “localización y distribución”, y, sobre todo, en el concepto de “relación”.  Pero fue justo en el ínterin de ese primer tercio del siglo XX, que un autor, famoso, pero a la vez, desconocido, Alfred Hettner (1859-1941), finalmente, por primera vez, en su obra “La Geografía, su Historia, su Naturaleza y sus Métodos”, 1927 (y ya desde un ensayo semejante, “La Naturaleza de la Geografía y su Método”, desde 1905), propuso, prácticamente, que el objeto de estudio de la geografía, era el espacio como tal.

 

                                           Ese lapso de las contribuciones de Hettner, fue plenamente contemporáneo al de las contribuciones de Einstein a la física, y, esencialmente, en el vínculo entre ambas ciencias en el concepto de espacio como “las propiedades espaciales” del continuum einsteniano.  Trasladado ello a los términos de la geografía hettneriana, no sería otra cosa que “las propiedades espaciales” de la “unidad morfológica universal”.  Ahora podemos afirmar que Einstein, consciente o no de ello, por lo menos estaba influido por la interpretación del mundo empirocriticista.  En términos geográficos del momento, esa “unidad morfológica universal” reducida al ámbito terrestre, , daba lugar a lo que, en general, como integración de todas las “unidades morfológicas” particulares, se denominó como “paisaje” (o una especie de versión local terrestre del continuum).

 

                                           Ese desapego a los fundamentos teóricos en el lapso en que domina el neopositivismo en geografía en México (1930-1980), se ve plenamente expresado en la “Geografía Física” (1945), del Dr. Jorge A. Vivó Escoto, quien, en el último capítulo de la misma, titulado “Paisajes Naturales”, en donde el concepto de “paisaje” caracteriza la “asociación de hechos geográficos”[1] y se define como la “asociación de formas de una región”[2], y es ese “estudio morfológico de hechos geográficos lo que permite mostrar la unidad de la geografía”[3].

 

                                           Allí, el Dr. Vivó, en dos líneas, asienta una idea interesante: “En realidad no existen dos geografías, sino una sola, y la geografía, al estudiar el paisaje, divide a éste en naturales y culturales”[4].  Esto es, que, para él, la “geografía del espacio” ha sido subsumida en la “geografía del paisaje”, es decir, en una “geografía morfológica”, y habiendo ya una sola geografía, la misma se divide en los estudios de la “morfología natural” y la “morfología cultural”.

 

                                           No hay más teoría, e incluso esta misma en forma telegráfica resumida en ideas de dos o tres líneas, no era objeto de tratamiento en clase, pues, en el fondo, esa “geografía morfológica”, que ciertamente hacía la síntesis de una geografía única, lo hacía, pero con respecto a la “geografía de las propiedades espaciales”, en donde los fenómenos como tales eran dejados de lado.

 

                                           Mas esto último era lo que no se explicaba, y en el Dr. Vivó no por ignorancia, pues había sido partidario de la dialéctica materialista como antiguo miembro del Comité Central del Partido Comunista Cubano; pero ahora, al ser partidario de la “geografía de los fenómenos en los lugares”, optaba por el fundamento de ésta en el neopositivismo en la práctica, y el fundamento empirocriticista en lo teórico; y todos sus discípulos, ese profesorado de los años setenta en que estudiamos en la Facultad, ellos sí, ignorantes de ese fondo teórico, no pudieron explicar esa relación entre “los hechos” y “los fenómenos”, mas que como nos lo exponían: como “los hechos” en forma de fenómenos estables, de larga duración; y “los fenómenos”, en forma de aquellos inestables, de corta duración, permanentemente cambiantes, en donde la teoría y la práctica geográfica tenían, otra vez, como único fundamento, el neopositivismo; y la consecuencia de ello, fue que el estudio de los fenómenos, de referirse a las propiedades espaciales, adquirió los contenidos, nuevamente richthoferianos, de la “geomorfología” como el estudio de estructuras geológicas.

 

                                           El espacio en la contradicción, ahora en la geomorfología de Hettner, lo hacía con una identidad compartida en los fundamentos más avanzados de la ciencia einsteniana del momento, el continuum.  Fue tan sólo por el breve y difícil lapso de entreguerras mundiales, al término del cual, ahora con la influencia de un tercer positivismo que se había originado hacia 1930; el llamado neopositivismo, originalmente de los filósofos del llamado “Círculo de Viena”, con ciertas variedades en la llamada “filosofía del lenguaje”, o también de la llamada “filosofía analítica”, del “positivismo lógico”, o “empirismo lógico”.  En ello, evidentemente, el análisis filosófico en la teoría del conocimiento, o la lógica hipotético-deductiva, no se extiende a la realidad objetiva, la cual sólo se limita a ser entendida en el lenguaje a partir de la experiencia inmediata; por lo que, criticado y suplido entre los pensadores idealistas mismos por el “racionalismo crítico” desde mediados de los años cincuenta; al momento de la principal influencia de éste ya a partir del segundo lustro de la siguiente década, ello se da ya en el ámbito de la llamada “posmodernidad”.

 

 


[1]        Vivó Escoto, Jorge A; Geografía Física; Editorial Herrero; México, 1945; 347.

[2]        Ibid. p.347 (subrayado suyo).

[3]        Ibid. p.348 (subrayado suyo).

[4]        Ibid. p.348.