Comentario a Materialismo y Empirocriticismo, 1909; de V.I. Lenin (2/9)

18.12.2018 14:17

Comentario a:

Materialismo y Empirocriticismo, 1909;

de V.I. Lenin (2/9)

Luis Ignacio Hernández Iriberri.

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(19 abr 17)

 

De la Introducción.

 

                                 Lenin redacta una primera extensa parte de su libro, y decide hacer de ella no un capítulo en la estructura de su trabajo, sino usarla “A Manera de Introducción”, a la cual le pone un título: “Cómo Refutaba el Materialismo a Ciertos “Marxistas” en 1908 y cómo lo Refutaban Ciertos Idealistas en 1710”.

 

                                 El problema principal es la filosofía “novísima” que se presenta  ̶dice Lenin̶ a las gentes ingenuas, como una filosofía con la afanosa tarea de “refutar” o “eliminar” el materialismo, y esa filosofía “novísima”, en ese momento, es el empirocriticismo.

 

                                 Dicha afanosa tarea era en ese entonces muy directa: se exponía el materialismo tal cual es en sus tesis fundamentales, y simplemente, desde posiciones, incluso teológicas, se le descartaba precisamente por ser ateisante; y de ahí que Lenin hace ver lo falso de la “novísima” filosofía, remontándola a 1710, con la obra de Berkeley (1685-1757), Los Principios del Conocimiento Humano.  Allí Berkeley expone su sistema filosófico del empirismo idealista subjetivo, en el que ya aparece el empiromonismo, es decir, de la inseparabilidad del sujeto y el objeto en el conocimiento, de modo que la existencia del objeto significa que éste sea percibido; y más aún, de que éste sea percibido no como un objeto material, sino como un “complejo de ideas” o “combinación de sensaciones”.

 

                                 Como el primer positivismo, o el positivismo clásico de Augusto Comte (1798-1857), el empirocriticismo o segundo positivismo, de Ernest Mach y Richard Avenarius, generan su influencia incluso en mentes avanzadas de su tiempo, dado que, en función de esa posición empirista, se identifica con un “realismo natural”*, por el cual pareciera reconocerse en principio, un mundo objetivo fuera del pensamiento, pero, “artificio retórico” como diría Lenin, que no es más que “una maniobra o falsificación”, agrega éste, por la que Berkeley y los empirocriticistas no niegan la existencia de las cosas en el reconocimiento del mundo exterior e incluso de su reflejo en la conciencia, pero en tanto que “una <<combinación de sensaciones>> suscitadas en nuestra mente por la divinidad”[1], y agregamos nosotros, que sólo están ahí, en tanto son pensadas.

 

                                 Lenin somete a crítica no sólo el empirocriticismo en general, sino a dos de sus derivaciones: el empiromonismo, y el empirosimbolismo, este último que adopta posiciones extremas en el empirismo idealista objetivo (metafísico).

 

 


*        El “realismo natural” es la forma de referir en ese entonces al pensamiento materialista natural, espontáneo, tanto de ciertos pensadores en la filosofía, como en el ámbito de las ciencias naturales.

         Unos años después, ya en los años veinte, ese “realismo” (con el cual se quiere aparentar el reconocimiento de la realidad objetiva confundiéndose con el materialismo), se va a convertir en un sistema filosófico con George Santayana (1863-1952) en los Estados Unidos, con la denominación de “realismo crítico” (1927), que, en consecuencia, es, junto con el empiromonismo y el empirosimbolismo, una tercera variante del empirocriticismo.

[1]        Ibid. p.21.