Aplicación del Materialismo Dialéctico a la Teoría de la Educación. Filosofía de la Educación.

28.06.2017 17:11

Aplicación del Materialismo Dialéctico

a la Teoría de la Educación.

Filosofía de la Educación.

Luis Ignacio Hernández Iriberri.

https://dimensionalidad,webnode.mx/

(15 jun 17).

 

 

               Filosofía de la educación.

 

                                           Puede considerarse la filosofía de la educación, como: el estudio de las relaciones entre el sujeto cognoscente y el mundo de los objetos materiales que le rodea, dadas como proceso formador.  Es decir, lo planteamos como caso particular de la teoría del conocimiento, en donde dichas relaciones quedan dadas más en general, como la exclusiva teoría del reflejo.  En esa definición de la filosofía de la educación, no sólo queda planteada la solución al problema general del conocimiento, preocupación central de la educación, sino dicho conocimiento, dado en el proceso educativo.

 

                                           Ello supone una definición adicional, de lo que se entiende por “educación”. (de educere, donde e, ex, fuera, extraer; y ducere, llevar; que morfológicamente se entendería como “llevar hacia afuera” o “llevar extrayendo”; pero cuyo significado sería: “formar al sujeto extrayendo de él sus virtudes en esos hábitos naturales en él, intelectuales, morales, y creativos; donde la condición moral establece un proceso dado en sociedad).

 

                                           Educar, en general formar en plenitud al individuo en un proceso de socialización, establece el compromiso de aquel con mayor experiencia y conocimientos, en cierto modo –no necesariamente– con mayor edad, respecto de aquel con menor experiencia, conocimientos, y, en su caso, menor edad.  Dicho más en general, educar es la responsabilidad y compromiso social del que tiene los conocimientos, del adulto, por el infante y adolecente.  Pero donde esa responsabilidad y compromiso, no es en abstracto, sino dada, por necesidad, en una posición ideológica de clases social.

 

                                           Ahora, al hablar, por lo tanto, de Educación Popular, esa posición ideológica de clase social ha de ser de la ideología del proletariado: la teoría del comunismo.  Esto es, no se educa en abstracto, o pretendidamente de manera “neutral”.  Toda educación es, de manera necesaria, una educación ideológica ya en forma tácita o explícita.  En nuestra sociedad actual, la simplificada división de las clases sociales en básicamente dos: burguesía y proletariado; entre los que detentan el capital por un lado, y los que, por otro, constituyen sólo el trabajo asalariado, simplifica a su vez, dos posiciones ideológicas fundamentales.  Por una parte, la ideología del capital, de la teoría o doctrina del culto a las relaciones sociales de explotación del trabajo asalariado y la posesión en propiedad privada de los medios de producción para la sociedad, en donde es necesario un sujeto formado en la mentalidad del individualismo, del ego mezquino, que considera que la sociedad sólo está ahí para valerse de ella y satisfacer los intereses propios de ese sujeto, audaz e inescrupuloso, tanto más, cuanto más desea su “realización” personal.  Por otra parte, la ideología del proletariado, de la teoría o doctrina del culto a las relaciones sociales morales, de justicia, de igualdad y equidad, en donde, por su parte, es necesario un sujeto formado en la mentalidad del colectivismo, desde la posesión social de los medios de producción que producen para todos, hasta los propósitos como sociedad humana; más aún, moralmente formados en la capacidad de su abnegado sacrificio por la sociedad.  Dígase que ideología tiene el educador, y se sabrá qué proyecto de individuo y sociedad está formando: de seres humanos esclavos, o de seres humanos libres.

 

                                           Así, no sólo los valores éticos y estéticos, del reconocimiento de nuestro ser en el ser del otro, estarán determinados por una de esas ideologías generales, sino, la misma formación intelectiva, esa que tiene que ver con el conocimiento verdadero de la realidad objetiva, es determinado por las posiciones ideológicas, ya subjetivistas (del idealismo filosófico; o afirmada en un conocimiento objetivo de esa realidad objetiva con los elementos científicos y el método de la ciencia (de la filosofía del materialismo dialéctico).

 

                                           Desecharemos, pues, aquí, toda esa filosofía idealista subjetiva, para discutir la aplicación de la filosofía materialista dialéctica a esa formación de un proyecto de individuo y sociedad, en donde el ser humano es humanizado, y convertido en un ser humano real; lo cual implica la definición de ello mismo en una teoría materialista dialéctica del humanismo.  Por lo tanto, no trataremos de la aplicación del materialismo dialéctico a la educación en general, sino a esa teoría de la educación en que tal hecho es posible: la educación popular.